ABBA

TEXTO: Romanos 8:14-15

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. 15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”

INTRODUCCION

Todos los que hemos creído con fe, que Jesús es Dios, hemos recibido al Espíritu Santo y hemos pasado de ser esclavos, a ser hijos de Dios, y como hijos de Dios podemos clamar y llamar a Dios: Abba, Padre.

Abba, no tiene una traducción exacta al español; porque literalmente sería: Papá, Papito o querido Papito. (Quizás usando el diminutivo Papito, nos llevaría a pensar que Dios es pequeño e indefenso; pero Dios es Dios  grande y Rey grande).

Jesús llamaba a Dios: Abba Padre, expresando una relación íntima con El. Por medio del Espíritu Santo y la relación de fe que tenemos con Dios,  nosotros también podemos llamar a Dios: Abba, Padre.

DESARROLLO

Al llamar y clamar a Dios: “Abba Padre” se disipa todo temor, toda enfermedad, las angustias se desaparecen, la depresión se convierte en alegría y cantos de júbilo; porque tenemos a Dios por nuestro ABBA PADRE. Y con el deseo de conocer más, acerca de nuestro Padre celestial, deseo que conozcamos a nuestro, ABBA. Porque, Abba expresa:

I. La ternura del Padre.

Dios  siendo Dios grande, Creador del cielo y de la tierra; llamado también Todopoderoso, es Dios tierno; su amor muestra su ternura. De hecho, una cosa es estar seguros en Dios; pero, otra cosa es tener el consuelo de nuestro ABBA, en momentos donde nos estrellamos. POR TOMAR DECISIONES EQUIVOCADAS, muchas veces sufrimos  grandes consecuencias; Y AHI está nuestro ABBA PADRE, sufriendo y llorando con nosotros, mientras nos consuela.

2 Corintios 1:3-5 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.

Tenemos al Padre de toda consolación, a nuestro ABBA Padre, que nos consuela en todo tiempo, y de la misma manera debemos consolar a nuestros hermanos. Jesús se refugió en el ABBA Padre; en los momentos más difíciles para él, Jesús oró: Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.” (Marcos 14:36).

Jesús, como Hijo de Dios, clamó al Padre y se refugió en su ternura. Nosotros, por medio del Espíritu Santo, clamamos y nos podemos refugiar en la ternura del Padre, de nuestro ABBA.

Gálatas 4:6-7 “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! 7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

No importa cuanto te equivoques, ni cuantas veces caigas, tu ABBA estará siempre ahí para abrazarte, para amarte, para salvarte y perdonarte. 

Esta semana, mi salmo favorito, fue en salmos 95:1-7 dice: Venid, aclamemos alegremente a Jehová; Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. 2  Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos. 3  Porque Jehová es Dios grande, Y Rey grande sobre todos los dioses. 4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas. 5 Suyo también el mar, pues él lo hizo; Y sus manos formaron la tierra seca. 6 Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. 7 Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.

. Después de alabar, adorar y decir quién es Dios, el verso siete dice: Él es nuestro Dios. Es nuestro y nosotros somos suyos.

El apóstol Juan escribió: Hijitos, estas cosas os escribo para que no pequéis, y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo;  (1Juan 2:1)

Pedro, negó a Jesús tres veces; Jesús fue a buscarlo, y tres veces le preguntó; Pedro me amas?  PUEDE que te hayas equivocado, Jesús te pregunta: Me amas? No le preguntó: Te arrepientes? Si no: Me Amas? Porque él es un  Padre tierno.

II. La fuerza del Padre

Abba, expresa ternura, pero, no nos equivoquemos; nuestro Dios, siendo tierno, amoroso y misericordioso; no es débil, mucho menos se cansa. Nuestro ABBA es fuerte. Uno de sus atributos incomunicables e intransferibles es: Omnipotente y Todopoderoso.

David cantaba: En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. (Salmos 62:7).

Nuestro ABBA Padre, es Dios fuerte, es nuestro refugio, nuestra salvación, nuestro escudo y nuestro galardón. Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado. (Proverbios 18: 10).

Puedes vivir seguro, y dormir confiado, porque tu ABBA es fuerte.

III. La grandeza del Padre.

Nuestro ABBA Padre, no es pequeño, no es Papito pequeñito, no. Nuestro ABBA, es grande. La grandeza de nuestro ABBA, llega hasta los confines de la tierra y los traspasa.

Lidiar con seres espirituales, era cosa muy difícil antes de Jesús; no se podía echar fuera a los demonios, así por así. Le trajeron a Jesús, a un muchacho endemoniado, que sus discípulos no pudieron librarle de los demonios; y Jesús lo hizo en un instante.  Mientras toda la gente miraba lo sucedido, todos se admiraban de la grandeza de nuestro ABBA.

Lucas 9:42-44 “Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre. 43 Y todos se admiraban de la grandeza de Dios. Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos: 44 Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres.”

Nuestro Abba es Fuerte y debemos alabar su grandeza. De hecho, el salmo 150 dice que debemos alabar a Dios por su grandeza.

Salmos 150:1-6 “Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento. 2 Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. 3 Alabadle a son de bocina; Alabadle con salterio y arpa. 4 Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas. 5 Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle con címbalos de júbilo. 6 Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.”

CONCLUSION

Saber que el Creador es tu ABBA Padre, debe llevarte a vivir seguro, lejos de las preocupaciones y de los afanes de este mundo. Ya no necesitamos vivir en temor, el miedo debe salir de nuestras vidas, porque nuestro Abba Padre, es Dios Fuerte. 

Romanos 8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Nuestro Dios se presenta como el Consolador, el que consuela a su pueblo. Padre de consolación; para que nosotros también podamos consolar ….  Consolar no es mantener seguro, ni sobreproteger; sino que consolar es aliviar el dolor de alguien que sufrió un golpe. Quién sufre? Es el que ama. Por amor se sufre. Porque El amor es sufrido.

Abba, Padre!

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