ANTE LA ADVERTENCIA
TEXTO: Jonás 3:1-4
INTRODUCCIÓN
Ante la advertencia. Nínive se encontraba ante el mensaje de la advertencia; Jonás, enviado por Dios, dijo: De aquí a cuarenta días, Nínive será destruido.
De la misma manera, que Dios envió un mensaje de advertencia a Nínive; este mundo, cada día, está recibiendo un mensaje de advertencia. Y nosotros, como hijos de Dios, ¿Que haremos ante esa advertencia? ¿Y qué hizo Nínive ante el mensaje de advertencia que Dios envió a través del profeta Jonás?
Las luces rojas, intermitentes, están encendidas, diciéndonos: ¡Peligro! ¡Peligro! ¡Peligro! Este mundo será destruido; y no lo destruirá el diablo ni los demonios; lo destruirá, el mismo que lo creó. Y él mismo que lo creó, nos da la salvación, la salida, de la destrucción inminente que se avecina.
DESARROLLO
Tomemos, como ejemplo, la respuesta que Nínive tuvo ante el mensaje de la advertencia, para hacer o no hacer lo que hizo. Porque en Jesús tenemos salvación. Tomemos la salvación, o dejémonos salvar por Jesús, dando buena respuesta ante este mensaje. Deseo que veamos algunos puntos:
I. Primer mensaje de advertencia.
Dios mandó este mensaje de advertencia, a través del profeta Jonás, por dos oportunidades.
El primero, Jonás, no quiso obedecer. En vez de ir a Nínive, fue a Tarsis. V1-3-. Queriendo escapar de la presencia de Dios. De la misma manera, nosotros, somos enviados a dar un masaje, el evangelio, que es, a la vez, un mensaje de advertencia. Si hablas de salvación, también estás hablando de condenación. Y el hecho de que Jonás no haya ido a Nínive, con el mensaje de advertencia; debe llevarnos a concienciarnos; pues, él fue amonestado por Dios, echado a la mar, y tragado por un gran pez, por no cumplir con la misión de Dios.
El segundo. Después que Jonás aprendió la lección; vino palabra de Dios por segunda vez. Cap. 3:1-3. De aquí a cuarenta días, Nínive será destruida. Nínive había llegado al máximo de la depravación. Estaba sumergido en la inmoralidad. Mataba a quienes querían; las espadas estaban sonando constantemente, se oía el sonido de la lanza; no había piedad. ¡PERO!
II. La respuesta de Nínive ante el mensaje de advertencia.
La generación de nuestros días, está ante el mensaje de advertencia; las luces rojas intermitentes están encendidas, y la gente, no hace nada más que seguir viviendo de la misma manera. Nínive, ante el mensaje de Jonás, se ARREPINTIERON, creyeron a Dios, y proclamaron ayuno. Mire lo que dice las escrituras: v5-6…
Que estamos haciendo nosotros ante este mensaje de advertencia. Porque, ciertamente, el mundo será destruido. Ap. 6:12-17. Habla acerca de lo que sucederá cuando el sexto sello se abra. El sol se pondrá de negro, la luna como sangre, las estrellas caerán sobre la tierra…
Apocalipsis 6:12-17 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. 15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo, y todo libre, se escondieron en las cuevas, y entre las peñas de los montes; 16 y decían a los montes, y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?
¿Qué haremos ante esta advertencia? Estamos ante dos cosas: 1. ¿Recibimos el mensaje con arrepentimiento? Y si lo tenemos. 2. ¿Damos el mensaje? ¿Le estamos hablando a la gente acerca de Jesús, que solo él puede salvarnos de la copa de la ira que se derramará sobre la tierra? Porque si la gente escucha y se arrepiente: ABRA PERDÓN.
PERDÓN DE DIOS. Todo el pueblo de Nínive, se arrepintió y Dios los perdonó. (Jonás. 3:9-10). Nínive fue perdonado; no se destruyó, ninguno pereció; Dios miró con agrado, la actitud de arrepentimiento que tuvo Nínive. Con sus lamentos, ayunos de cilicio… hicieron cambiar la decisión de Dios de destrucción.
Con tus oraciones de clamor, ayunos, ruegos a Dios, harás cambiar a nuestro Padre, de la decisión de destrucción a la de salvación a toda tu familia, ciudad, y país.
III. Segundo mensaje de advertencia.
Lamentablemente, Nínive, no se quedó con la actitud de arrepentimiento, sino que volvió a la misma vida pasada. Quizás pensó que después del perdón de Dios, no importaban sus obras; que nunca perderían el perdón de Dios. 120 años después, volvieron hacer lo malo ante los ojos de Dios. Dios, en su misericordia, mandó un segundo mensaje de advertencia, a través del profeta Nahún. (Nahún 1:1-5). V12-14. Así ha dicho, Jehová: … 2:13. Cap. 3:1-7
El segundo mensaje de advertencia, en realidad, era de condenación. Pues Nínive no se arrepintió, no clamó a Dios, no ayunó, no se vistió de cilicio. Les dio igual el mensaje de advertencia. Y fue destruido, hasta el punto que, al tiempo de hoy, no hay memoria de Nínive.
IV. La advertencia del enemigo.
A la par del mensaje de advertencia que nuestro Padre Celestial nos mandó y nos manda a dar, a proclamar; el diablo, también tiene un mensaje de advertencia, de miedo, de pavor, de destrucción. Muchos cristianos caen en la trampa del enemigo.
Goliat, un tipo de Diablo, por el espacio de 40 días, estuvo dando un mensaje a Israel, el mensaje decía; Pelea conmigo, si yo le venciere, vosotros seréis nuestros esclavos; si me venciere, nosotros seremos vuestros esclavos. Este mensaje de advertencia, de destrucción, aterrorizó a Israel, al rey y a todos sus valientes. De la misma manera, el diablo, nos atemoriza con su mensaje de destrucción para hacernos vivir en temor.
Jesús dijo: Lucas 12:4-5 Más os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. 5 Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a este, temed.
CONCLUSIÓN
Todos estamos ante el mensaje de la advertencia. Ya sea que tengamos la responsabilidad de darlo, o de recibirlo. Pero, por nada, debemos ignorarlo. Tomemos la actitud que Nínive tuvo, la primera vez que escuchó al profeta Jonás. Y no seamos indiferentes ante este mensaje como lo fueron 120 años después.
