AGONÍA SIN ESPERANZA
Texto: Lucas 24:13-23 “Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. 14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. 17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? 18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19 Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20 y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive.
INTRODUCCIÓN
Estos dos, son el ejemplo de todos los discípulos de Jesús, que vivieron la peor agonía de sus vidas, sin esperanza; porque su Maestro ¡había muerto! Ellos esperaban que Jesús era el que había de redimir a Israel (v21). Por tres años, vivieron bajo sus enseñanzas, él les sustentaba; si faltaba comida, simplemente, de cinco panes, los multiplicaba para dar de comer a cinco mil hombres…
Con Jesús, sus vidas estaban seguras; pero, ahora, su Maestro estaba colgado en una cruz. Y eso los llevó a la agonía sin esperanza, a la pena y aflicción extrema.
Estos experimentaron dolor, angustia, ansiedad, congoja, amargura, tribulación, … Podría seguir. Porque su Maestro, nuestro Señor Jesucristo, estaba en la cruz, murió, y fue enterrado en un sepulcro; pusieron una enorme roca a la puerta de la tumba, para sellar su muerte.
DESARROLLO
Nosotros, no sufrimos lo que los discípulos sufrieron, porque conocemos la historia completa; sin embargo, quiero que entres en la mente y el corazón de los discípulos de Jesús, de Pedro, Juan, Mateo, Tomás, Bartolomé, etc.
Como vivieron esos momentos, cuando Jesús fue arrestado, golpeado, llevado y clavado en la cruz, cuando murió, y fue sepultado. El sufrimiento que estos experimentaron fue la que nadie quisiera experimentar. Toda esperanza de redimir a Israel de la opresión de los romanos, se había perdido. ¿Por qué pasó todo esto? Y ¿qué podemos aprender de este tema? Veámoslo:
I. LO SABÍAN, PERO NO LO ENTENDÍAN.
Mire lo que paso en los versos 17-21, como estos le preguntaron a Jesús… “Eres tu el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?” En otras palabras, estos lo sabían todo, pero no lo entendían. Jesús mismo, estando con ellos, muchas veces les dijo todo lo que le iba de pasar.
Mateo 26:1-2 «Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: 2 Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.»
Jesús estaba en Galilea, junto a sus discípulos, y ahí les declaró, claramente, todo lo que pasaría con él.
Mateo 17:22-23 «Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, 23 y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera.»
Jesús había sanado a un muchacho endemoniado. Estando sus discípulos maravillados, les declaró la muerte y la resurrección de Jesús, pero ellos no lo entendían.
Lucas 9:44-45 «Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres. 45 Mas ellos no entendían estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras.»
Sabiendo todo lo que iba a pasar con Jesús, no entendían nada. Eso los llevó a sufrir sin esperanza. Mucha gente sufre, sabiendo, que todo irá bien, pero no entienden. Mucha gente no tiene el entendimiento de las escrituras; leen versos tras versos, los conocen, pero no tienen el entendimiento. En otras palabras, tienen la información (Conocimiento), pero no la sabiduría para aplicarlo en sus vidas.
Saber y no entender hace sufrir. Cuántos saben que nuestro Padre, ¿no nos dejará ni nos desamparará? ¿Cuántos saben que Jehová es nuestro Pastor y nada nos faltará? Si lo sabemos y no lo entendemos, sufrimos.
Saber y no entender lleva a olvidar.
Mire lo que dice los Versos 6 al 8. Unas mujeres habían ido al sepulcro llevando especias aromáticas. El ángel les dijo: “No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, 7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. 8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras.» (Lucas 24:6-8).
II. CREER, PERO NO LO SUFICIENTE.
La poca o la falta de fe, hace sufrir sin esperanza; los discípulos no creían que Jesús iba a resucitar. Creían en Jesús, sí; le seguían, sí; vieron cómo resucitó a Lázaro, sí; ellos y muchos otros, escucharon cuando Jesús dijo: «Yo soy la resurrección y la vida». Sin embargo, no creyeron; creían en Jesús, no obstante, no lo suficientemente como para afirmar que también resucitaría.
Los versos 21 al 26 declaran, que esos dos, creían que Jesús iba a redimir a Israel, pero lo habían matado, ya era el tercer día; aunque unas mujeres dijeron que un ángel les dijo que Jesús había resucitado; algunos varones fueron a ver el sepulcro, y no encontraron el cuerpo de Jesús. Aun con esta historia contada por sus mis amigos, no les hizo reaccionar, porque tenían poca fe.
Muchos creen que Jesús les dará vida eterna, pero, no creen que les puede dar, el sustento de todos los días. Muchos creemos que en Dios está la sanidad de nuestros cuerpos, pero no lo suficiente, para creer que sanarán. Creer poco, tener poca fe, hace sufrir sin esperanza.
Los discípulos habían visto milagros. En una oportunidad, no tenían alimentos para cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños. Estaban sufriendo sin esperanza. Le dijeron a Jesús: Despídelos, para que vayan a los pueblos a comprar algo de comer. (Marcos 6:35-36).
En otra oportunidad: Marta y María estaban sufriendo la peor agonía, porque sus vidas se estaban yendo con la de su hermano, Lázaro. Llamaron a Jesús para que lo sane; creían en Jesús, pero no lo suficiente para que lo resucitara de entre los muertos.
III. LO QUE DEBEMOS APRENDER DE ELLOS.
Nosotros, celebramos la crucifixión y muerte de Jesús, con esperanza; porque conocemos la historia completa; tú sabes que Jesús no se quedó en la tumba; Jesús resucitó, no hay duda alguna. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucito; 17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. (1 Cor. 15:16-20).
Jesús resucitó, aunque los discípulos, no entendían nada, ni creían lo suficiente como para creer que Jesús resucitaría. Nosotros, también estamos en esa misma posición, porque muchos no entienden ni creen lo suficiente, como para creer que Dios destruirá toda la tierra, y a nosotros, nos dará la salvación, para que tengamos vida juntamente con él.
Quien no entiende, ni cree lo suficiente acerca de la vida eterna, sufre sin esperanza, aquí en la tierra y vive en afanes. Pero, quien soportar la tentación, y resiste la prueba, recibirá la corona de la vida. Santiago 1:12 «Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.»
Jesús dejó palabras de esperanza y fortaleza a los pastores, y dijo: “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” (1 Pedro 5:4).
CONCLUSIÓN
Todos los que, conociendo a Jesús, no entienden las escrituras, ni creen lo suficiente. Viven en agonía, sin esperanza. Si conoces las escrituras y memorizas, versos de la biblia, debes vivirlo y entenderlo.Si crees en Jesús, debes leer más las escrituras, para que tu fe crezca; porque la fe viene por el oír la palabra de Dios.
Si conoces y entiendes las escrituras, si tienes una fe sólida, vivirás, no sufrirás sin esperanza; pasarás tiempos de angustia, dolor y aflicción, pero siempre, siempre tendrás esperanza de vida, sanidad, liberación, restauración, porque Jesús no está muerto, él vive.
