El que se fue, quiere volver
TEXTO: Lucas 11:24-26
INTRODUCCIÓN
Vemos a un hombre que fue libre de un espíritu inmundo que le atormentaba. Que dejó una vida de pecado y sufrimiento, pero, pasado un tiempo, el espíritu inmundo volvió, y viendo la casa, de donde salió: vacía, limpia y ordenada, trajo a siete espíritus peores que él, para que ese hombre, vuelva a ser el mismo de antes, y peor aún, porque el espíritu inmundo volvió a su vida con siete peores.
Muchos de nosotros, como este hombre, fuimos librados de un espíritu inmundo y después de un tiempo, EL QUE SE FUE, QUIERE VOLVER. Y nosotros, no le debemos dejar volver; si se fue, se fue, y no volverá más, ¡aleluya!
DESARROLLO
Deseo que veamos algunos estados en la vida del hombre:
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- La naturaleza del hombre pecador.
- El hombre que es librado del pecado (espíritus inmundos).
- El espíritu inmundo que quiere volver.
I. La naturaleza del hombre pecador
La naturaleza del hombre pecador es desorden, suciedad y gobernado por demonios o espíritus inmundos. La gracia, y solo la gracia de Dios, nos libra del pecado y de la muerte. Jesús pagó por nuestros pecados en la cruz y gracias a su sangre, tenemos perdón de pecados. Y por medio del Espíritu Santo, recibimos libertad espiritual.
El verso 24 dice: Cuando un espíritu sale de un hombre… Lo cual quiere decir, que el tal hombre estaba siendo controlado por un espíritu inmundo. El espíritu inmundo no sale de un hombre así por así; de hecho, estos espíritus, luchan demasiado para entrar en un hombre. Y no salen, a no ser que alguien superior y con autoridad pueda echarlos fuera. A esta obra o milagro, se llama la obra del Espíritu Santo. Solo el Espíritu Santo puede librar a alguien y echar a un espíritu inmundo de alguien.
Y no solo lo echa. La obra del Espíritu Santo es completa:
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- Lo echa. (Saca al espíritu inmundo) este hombre se puede considerar libre.
- Lo limpia. Limpia la vida del hombre, de la suciedad del mundo. Sus pecados son perdonados por la sangre del Cordero.
- Lo adorna o sana las heridas del hombre. (Un corazón nuevo).
II. El hombre que es libre del pecado.
Este hombre, libre de espíritus inmundos; es salvo, libre, sano, restaurado y CON EL SELLO DEL ESPÍRITU SANTO.
1. El sello del Espíritu Santo. No es el bautismo, no es la llenura; solo es el sello del Espíritu Santo.
Efesios 1:13-14 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.
Oír y creer. Hemos oído la palabra de Dios, hemos creído en Jesús y fuimos sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Dios había prometido enviar al Espíritu Santo y lo hizo. (Joel 2).
2 Corintios 1:22 “el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.”
El sello o arras del Espíritu, es la garantía de redención. (Ojo) si contristas al Espíritu Santo, pierdes la garantía.
Efesios 4:30. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”
Fuimos sellados y marcados, para que sepamos que pertenecemos a Dios. Pero, no todo termina ahí, necesitamos el bautismo del Espíritu Santo y más aún, necesitamos la llenura del Espíritu Santo.
2. El bautismo del Espíritu Santo. El bautismo del Espíritu Santo sucede, cuando el Consolador entra en tu vida, para morar en ti, para hacer morada de ti y te da dones, lenguas, dones de sanidad, etc. (1 Cor. 12, 14. Ef. 4); en el bautismo del Espíritu Santo, experimentas, lloro, alegría, felicidad, paz, gritos de alabanza, sensaciones como de una descarga de una gran energía, etc. Jesús dijo: Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. (Hechos 1:5).
3. La llenura del Espíritu Santo. ¿Por qué debes llenar tu vida con el Espíritu Santo? Porque la obra de gracia que el Espíritu Santo hizo en nosotros fue: limpieza, orden y “Sello”. Luego, pasamos a ser bautizados con el Espíritu Santo; en otras palabras, el Espíritu Santo, hace morada en nosotros; tenemos al Espíritu Santo. Pero, ahora debemos llenarnos del Espíritu Santo. ¿Si tienes una botella de agua de un litro, con cien mililitros de agua dentro de la botella, podrás negar que hay agua en la botella? No, claro que hay agua, pero, está casi vacía. ¿Si le añades quinientos mililitros, seguirá teniendo agua? Claro que sí; solo que ahora tiene más agua, porque fue llena de más agua, hasta que quede rebosando. Necesitamos la llenura del Espíritu Santo, hasta que estemos rebosando, para que digamos, como dijo David: mi copa está rebosando. Para llenarte del Espíritu Santo, debes ser digno, vivir en integridad y sobre todo, debes pedirle al Padre.
Lucas 11:13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?
Efesios 5:18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.
No es automático, necesitas caminar en integridad para ser lleno del Espíritu Santo.
III. El pecado que quiere volver
Si no te llenas del Espíritu Santo. Te quedarás limpio, adornado y vacío. Y serás una buena habitación para siete espíritus peores que el que te dejó.
Saúl fue bautizado con Espíritu Santo. Y comenzó a profetizar. 1 Samuel 10:10-11 Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos. 11 Y aconteció que cuando todos los que le conocían antes vieron que profetizaba con los profetas, el pueblo decía el uno al otro: ¿Qué le ha sucedido al hijo de Cis? ¿Saúl también entre los profetas?
Pero más tarde, perdió ese privilegio, por desobediente, y un espíritu malo lo atormentaba. 1 Samuel 16:14 El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.
Saúl sacó la brujería y la adivinación de Israel. Algo que nuestro Dios aborrece. Pero, Saúl volvió a buscar la brujería y la adivinación, en tiempos de angustia y miedo. (1 Samuel 28:3-7). El Miedo lo llevó a buscar aquello que él mismo había sacado. Otra causa, para que el que se fue, quiera volver, es el enredo a las contaminaciones de este mundo.
2 Pedro 2:20-21 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas, son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.
CONCLUSIÓN
¿Cómo se puede contristar al Espíritu Santo? Con palabras deshonestas, groseras, vulgares, viviendo en amargura, enojo, ira, maledicencia, etc. Antes bien, seamos benignos, misericordiosos, y perdonemos las faltas de los demás. (Ef 4:28-32).
El que se fue quiere volver. Pero aquí no volverá más, porque el Espíritu Santo vive en mí.
