DE LA DESESPERACION A LA FORTALEZA

DE LA DESESPERACIÓN A LA FORTALEZA

TEXTO: 1 SAMUEL 30:1-6

INTRODUCCIÓN

De la desesperación a la fortaleza, hay un paso, que debemos dar. David y sus hombres se encontraban en tal desesperación, porque sus familias habían sido llevadas cautivas, y sus casas quemadas con fuego; lo habían perdido todo; y por esta causa, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. 

 1 Samuel 30:6 Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.

DESARROLLO

¿Qué hizo David, para pasar de la desesperación a la fortaleza? Y ¿qué debemos hacer, cuando nos encontremos en una situación similar? Los hijos de Dios, no vivimos desesperados, vivimos fortalecidos en Jehová nuestro Dios, nuestro Padre Celestial.  

Veamos algunos puntos:

I. El problema o la situación

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos pasado situaciones muy difíciles, y quizás lo estamos pasando ahora mismo; y esa situación, nos está llevando a la desesperación e impotencia; sin saber qué hacer. David estaba en una situación muy difícil. Tenía un gran problema, que no tendría una solución fácil. Su pueblo había sido tomado por los Amalecitas, los cuales prendieron fuego a las casas, y se llevaron cautivos a todas las personas, incluidas las mujeres e hijos de David. ¿Por qué pasó esto? Si lo sabemos, nos cuidaremos de no caer en ello.

  1. David estaba haciendo algo que no debería hacer. David estaba ocupado, peleando contra sus hermanos; ayudando a los enemigos del pueblo de Dios. (Cap. 29:1-4 Leer. Cap. 28:1-2). Muchas veces, caemos en un problema, por estar haciendo algo que no debemos hacer.
  2. David estaba viviendo en territorio enemigo. Aquis, rey de los filisteos, le había dado lugar en medio de su pueblo, para que morara en territorio enemigo.
  3. Muchos problemas, no vienen por causa nuestra, sino por el de nuestros padres. Los de Amalec estaban vivos, destruyendo todo y llevando cautivos a todos, porque Saúl no había cumplido con la orden de Dios, de destruir a Amalec (1 Samuel 15:1-3). Saúl desobedeció a Dios; dejó con vida a Agag, rey de Amalec; y eso trajo consecuencias a Saúl, y más adelante, destruyeron a los de David.    

Si estás en un problema, y ya estás casi desesperado, tengo buenas noticias para ti, ¡hay esperanza! David pasó de la desesperación a la fortaleza; tú también puedes hacerlo. David, no solo pasó de la desesperación a la fortaleza, sino que lo recuperó todo.

II. El proceso de pasar de la desesperación a la fortaleza.

1 Samuel 30:6 Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.

El pueblo,  estaba desesperado y angustiado; y David estaba el doble, porque, no solo había perdido su pueblo y a su familia, sino que ahora, todos querían apedrearlo. Pero David, no se quedó en angustia, en desesperación, sino que se fortaleció en Jehová, nuestro Dios.

Mire lo que pasó con David. David escribió el Salmo 13:1-6 cuando estaba en esa situación. Revisémoslo, porque conocerlo, nos ayudará a pasar de la desesperación a la fortaleza:

  1. Oración de desesperación. Esta es la oración que usted y yo no debemos hacer. Está escrita aquí, para mostrarnos la desesperación en la que se encontraba David. V1 “¿Hasta cuándo…?” Esta primera parte de su oración, tiene cuatro apartados:
      1. ¿Hasta cuándo me olvidarás? David pensó, que Dios se había olvidado de él, sin embargo Jehová no se olvidó de David, y tampoco se olvida de ti. Esculpidos estamos en sus manos. Isaías 49:16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros. Dios dijo: “No te dejaré ni te desampararé…” Isaías 49:15 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. El Padre nunca se olvida de ti; ves que no debemos orar con palabras de un desesperado, sino mejor orar confiadamente, a nuestro Padre.
      2. ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? A no ser que vivamos en total desobediencia, Dios no esconde de nosotros su rostro; por medio de la palabra conocemos a nuestro Dios.
      3. ¿Hasta cuándo he de sufrir? ¿Hasta cuándo he de luchar con angustia en mi corazón, o he de atormentar mi mente con preocupaciones? No lo tienes que hacer, solo tienes que confiar en Dios. ¿Te equivocaste? Confía en el perdón de Dios, y recibe su perdón.
      4. ¿Hasta cuándo mi enemigo triunfará sobre mí? No, tus enemigos están vencidos, están bajo tus pies. Jesús los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz y nos ha dado autoridad. Marcos 16:17-18 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
  2. Oración de clamor. (V3-4) “Mira, respóndeme …” David cambió su oración de desesperación a clamor.
  3. Oración de Confianza. (V5-6) “Mas yo en tu misericordia he confiado…” Esta es la oración que todos debemos hacer cada día en las circunstancias en las que nos encontremos:
      1. Confianza. “Mas yo en tu misericordia he confiado…” en otras palabras estaba diciendo: “He fallado, soy un hijo desobediente, desleal … pero, sé que eres Dios misericordioso, eres mi Padre, grande en misericordia”
      2. Gozo. “…Mi corazón se alegrará en tu salvación”  en otras palabras: “Puedo estar pasando penurias, pero soy salvo, la eternidad está en mí” 
      3. Alabanza, cántico nuevo. “Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien” Porque, a los que aman a Dios, todo ayuda a bien; de una manera u otra, Dios nos hace un bien; y por eso debemos  cantar alabanzas a nuestro Padre Celestial. 

CONCLUSIÓN

Mientras David pasaba de la desesperación a la fortaleza, David decía: Yo confío. Yo me alegro. Yo canto alabanzas a mi Dios. David, consultó a Jehová, hizo la oración que acabamos de verlo; y se fortaleció en Dios. Los demás, seguían en angustia, desesperados; sin embargo, pasaron de la desesperación a la fortaleza, porque siguieron a David, aunque algunos se quedaron en medio camino, David siguió adelante, hasta alcanzar a sus enemigos y destruirlos.

¡Da el paso de la desesperación a la fortaleza, eres hijo de Dios!

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