LUCHA CON DIOS — ¿Qué?
TEXTO: GÉNESIS 32:24-29
24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.
INTRODUCCIÓN
Es de Jacob, del que se dice que luchó con Dios y con los hombres y venció. Pero, ¿qué significa luchar con Dios y con los hombres? Y ¿cómo hacerlo, si tuviéramos que hacerlo? No se trata de luchar con Dios a la vera, codo con codo, no se trata de luchar en el mismo equipo de Dios. Aquí Jacob luchó con un Varón y no le dejó hasta que lo venció. Aunque nos cueste entender, el v28 dice que el Varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
DESARROLLO
Hay dos preguntas que debemos responder, y conocer para recibir la bendición, y la respuesta favorable a nuestras peticiones.
I. ¿Qué significa luchar con Dios?
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- Petición.
- Cambio de decisión.
- Bendición.
Cuando necesitas un milagro, tienes una petición que requiere una respuesta favorable. Cuando el cristiano, quiere algo del Padre, ya sea que cambie su decisión o que bendiga (no solo su vida, sino que bendiga a toda su casa), comienza la lucha, la pelea, y el que tenga la respuesta favorable, venció. Mucha gente piensa que jamás haremos cambiar la decisión de Dios, pero… que ¿qué dice la Biblia al respecto? Veámoslo en Jesús. De hecho, el varón que luchó con Jacob es Jesús; ¿por qué lo sé? Porque el mismo v28 dice: “… Has luchado con Dios…» quiere decir que el varón que luchó con Jacob era Dios. El Hijo, Jesucristo.
Jacob tenía un gran problema. Su hermano Esaú quería matarle (Cap. 27:41); cuatrocientos hombres venían con Esaú, para matar a Jacob (Cap. 32:6). Jacob tenía que luchar contra su hermano y vencerlo, de lo contrario, moriría. Pero, lo primero que hace, es luchar con Dios. ¿Qué quiere decir? No es ponerse en contra de Dios, ni mucho menos. ¿Quién se pondría delante de Dios para hacerle frente? ¡Nadie!
Romanos 9:20 Más antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿por qué me has hecho así?
Pero, Jacob necesitaba la ayuda, y la bendición de Dios, y cuando el varón apareció, la lucha comenzó, Jacob le pedía bendición, y no estaba dispuesto a soltar al Varón, hasta que no lo bendijera, v25-28.
Veamos otro ejemplo, de luchar con Dios, para que Dios cambie de decisión. Moisés.
Éxodo 32:7-14 Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8 Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. 10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. 11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. 14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.
Dios quería desaparecer a Israel, porque este pueblo cayó en la idolatría. Moisés se levantó en oración, e hizo cambiar de decisión a Dios. ¿Quién venció? Moisés.
Otro ejemplo: Abraham. Dios quería destruir Sodoma y Gomorra. Abraham intercedió por este pueblo, y la lucha comenzó. Abraham dice: “¿Destruirás también al justo con el impío? 24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?” Dios dice, «por amor a los 50, no lo haré«. ¿Sabes lo que eso significa? … Sin embargo, la lucha continuó, hasta que Abraham dijo: “¿si hubiere 10 justos, los destruirás?” Dios dijo: «¡No!» Y Abraham no siguió en la lucha, sino que hasta ahí fue su intercesión. ¿Qué hubiera pasado si Abraham hubiera seguido, hasta llegar a decir: Si hubiera un justo, destruirás a Sodoma y Gomorra? Estoy seguro de que Dios hubiera dicho: Por amor a ese justo, no lo destruiré. Pero, lamentablemente, Abraham no siguió con su petición.
Veamos un caso, de lucha con Jesús. La mujer Cananea. Mateo 15:21-28 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: 27 Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora” Esta mujer, tenía una gran necesidad, y fue a Jesús, y a gritos, con clamor, presentó su petición delante de Jesús, y la lucha comenzó. Aunque Jesús no quería atenderla ni escucharla, terminó haciendo el milagro que ella necesitaba. ¿Quién venció? ¡La mujer Cananea!
Tengo muchos ejemplos más. Pero no me da el tiempo. Pasemos al siguiente punto.
II. ¿Cómo pelear con Dios?
Vuelvo a decir: Luchar con Dios no es ponerse frente a Dios y altercar contra Dios, ni mucho menos. Antes del primer segundo, seriamos eliminados, no solo de la faz de la tierra, sino de toda la existencia.
Vemos como luchar con Dios y vencerlo, esto es: ¿Cómo tener respuesta favorable a nuestra petición?
- A solas. Jacob se quedó solo para luchar con el Varón y vencerlo. (v22-24). La Biblia dice: “Cuando ores, entra en tu habitación y cierra la puerta, y ora a tu Padre en lo secreto…” Mt. 6:6-13
- Con buena actitud. La mujer cananea tuvo buena actitud. La mujer cananea nunca hubiera vencido, si su actitud no hubiera sido, la actitud de adoración y clamor. Ella clamó y se postró delante de Jesús. Otra mujer que tuvo buena actitud fue María. Cuando Lázaro murió, María vino a Jesús y se postró delante de Jesús, e hizo conmover el corazón de Jesús. (Jn. 11:32-35). Jacob luchó con los hombres y venció. Su hermano Esaú venía a él con cuatrocientos hombres, para pelear hasta destruirlo. Pero, Jacob tuvo buena actitud. ACTITUD DE VENCEDOR. Se postró siete veces delante de su hermano. Y su hermano Esaú, queriéndole matar, terminó abrasándolo, besándolo y llorando con él. ¿Quién venció? Jacob, con buena actitud.
- Con mucha fe. No poca. Mc 9:23 Jesús dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Creer es tener fe. Y lo contrario es incredulidad; y la incredulidad desaparece cuando oramos y ayunamos. ¿Por qué ayunamos y oramos? No es para que Satanás haga algo por nosotros, no. Es para que Dios obre a nuestro favor.
- Perseverancia. V26 dijo el Varón: Déjame … Jacob dijo: No te dejaré si no me bendices.
- Usando el Nombre de Jesús. Jn 14:13 Todo lo que pidas al Padre en nombre de Jesús, él lo hará.
Mucha gente piensa que no se puede hacer cambiar la decisión de Dios, que por mucho que oremos y ayunemos, no haremos mover el corazón de Dios. Hoy vimos, que sí podemos.
CONCLUSIÓN
¿Tienes una petición? Comienza la lucha. Tienes un Padre, que si dice: No! No significa que sea un no rotundo, hoy es no, mañana será si, porque perseveraremos diciendo: No te dejaré hasta que me bendigas. Pero, para decir estas palabras, necesitamos estar en la presencia de Dios, de Jesús, del Espíritu Santo. ¿Cómo asirnos de Jesús, cómo estar en la presencia de Dios? En el culto, él está ahí. Cuando lo alabas con todo tu corazón, Él está ahí, porque Él habita en medio de su alabanza. Cuando lo adoras; no se irá si no dejas de adorar. ¡Ahí preséntale tu petición, y confía en él, espera en él, y él hará!
